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LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

- Cesar Vallejo

Individuo 59 (EL Caracazo)

Caracas, 6 de Marzo de 1989

-. Mía Queridísima

Los lunes no deberían ser de amantes ni de miradas y ni de sueños, ese día en particular debe concebirse como el producto de un cliché rutinario llamado “coma laboral” que se desdibuja gracias al caos y a las noticias que uno se desayuna con la prensa formando así un complejo bosque gris entre el infortunio y la utopía de una ciudad joven, temperamental pero melancólica. Por eso mi primer lunes contigo, sabía que me metería en algo extraordinario, desde ese preciso instante debía culparte por mis insomnios y esperar el paso de las horas, reencontrarme con el alba y volver a las 7 de la mañana, para buscarte en el tercer vagón y sentarme a tu lado. Esa era nuestra rutina, nuestra vida que pasaba por seis estaciones del metro, desde Pérez Bonalde hasta el Capitolio.

De los 33 vagones que trajeron desde Francia unos años atrás tuviste que visitar el mío, que lo preservaba con sumo recelo, como una madre cuida a su infante ante el sol caraqueño, que es gentil pero indiscreto en su peculiar manera por adentrarse en el Ávila. Quiero decirte que eres la historia de un boleto, que se ha guardado muy adentro porque conserva tus ojos color café recién colado, tu cara que pudiera evocar alguna frase escrita por Cruz Salmerón Acosta y que tiene su eterno coqueteo como la poseía de María Calcaño.

¡Mía Queridísima! Así te decía en mi cabeza, cuando hacía algún movimiento errático entre cada estación para llamar tu atención, con cada sobresalto en mi corazón cuando sonreías al verme y percibía que también te interesabas por este juego de enamorarnos en silencio, de perder el miedo a las madrugadas porque el techo era confidente de nuestros ojos y la ansiedad por volvernos a encontrar unas horas más tarde.

29 días han pasado desde que te conocí, cuando mi sonrisa volvió a ser mía, desde ese momento decidí ponerme los mejores trapos que guardaba en el closet de la casa de mis padres y que los utilizaba anteriormente en algún “estreno decembrino”  junto a la familia paterna que visitaba a las afueras del Siquisique en el Municipio Urdaneta. Porque sabía que el lunes era nuestra fecha, la conmemoración a la idolatría del amor, a la añoranza de tiempos mejores, a la burbuja sentimental que nos separa de lo que sucede en el país, que venían con decisiones económicas que olvidaba en la media hora que estaba enteramente para ti.

Había ratos que te ponía un nombre, desistía entre alguna letra, una consonante que ahora hubiese querido que saliera de mi boca, expulsada intencionalmente a ver si respondías de vuelta. Nunca tuve las fuerzas para faltar a mi trabajo y perseguirte sin que notaras la presencia de un ser desesperado por conocerte, la suerte se perdía a cada momento, con cada abrazo que no se dio, con los espacios que debían acercarse y convertirse en uno.

Pasó una semana desde la última vez que me senté a tu lado, he recorrido cada vagón a ver si te abrumaba el nuestro, pero nunca fuiste impuntual a nuestra cita, no quiero pensar, ni deseo ver tu cara en algún periódico del 27 de febrero y reconocerte en alguna desgracia, No quiero verte en la lista sin nombre, ni pretendo llamarte individuo 59, pero no concibo razón aparente al rompimiento tan abrupto de ti y de mi.

A partir de hoy, desde la desdicha que me alberga y a la oscuridad de la ciudad que ahora es un producto llamado El Caracazo, me perderé para siempre la Línea 1 del metro, ya no tiene tu aroma, ya me duele sus  torniquetes, me agobia la cola sin ti. Sin saber en realidad como te llamabas porque no concebimos que la vida fuera afable con nosotros y nos diera la virtud de arriesgarnos a todo y a nada. Te escribo ¡Mía Queridísima!  Desde la distancia, con estas líneas te recuerdo porque mi nueva ruta se construye sin ti, esperando tu regreso.

-RGS

Sonrisa de Carora

Negra, cuando hoy te vi, pensaba que el vino me había condenado siendo apenas un hacendado, soñaba que el ron me tenía alborotado con los llamados “asuntos de mujer”, pero el cocuy me ha enamorado cuando todo parecía que se había desterrado. Ha traído la sonrisa desde Carora y por eso esta noche te imploro ¡Vamos chica quédate conmigo toda la vida!­

Dedicado al Municipio Torres, Estado Lara, el hogar de tu hermosa sonrisa.

-RGS

El tiempo y el espacio

Cuántos besos espumantes han de pasar, cuántos deseos recorridos debo imaginar,  cuándo será que te deje de soñar, cuándo el tiempo y el espacio me permitirán regresar ¡a ti! a tu dulce agonía,  a tu melancolía, a tus caminos donde quiero pisar, donde lucho por nuestro andar: de lógica, amor y locura, de sonrisa, llanto y esperanza.

Hoy brindo por ti, hoy tu nombre es el eco que me retumba, que me sosiega, que me llena aunque estas sin estar. Porque de presentes te presiento, de las ganas no gano, de la cercanía  me acerco, porque la exactitud  no es exacta ¡sin ti! ni de antes ni  después, el perseguido es persecutor de la añoranza, del pasado me rio aunque ya no me fío.

Aunque te extrañe  y me extrañes es mejor ya no recordarte, porque de recuerdos no vivimos y aunque de a ratos te imagino, mientras me acerque al zenit de mis días, cada solsticio de verano  es tan frío como en invierno, hoy son de esos que ya es mejor vivir en silencio y como ya no hay regreso - de ti y de mi - Te digo si fuimos uno y en uno nos dividimos, cuando de a ratos no me sale ni respiro, ni fuerzas, ni ganas, mis mejores días no han salido a pasear -entre la vid y el cielo- Mucho te agradezco, poco me arrepiento porque jamás se ve esto como un atraso  es solo un simple proceso de quererte en mis días no tan malos.   

-RGS

Silvia

.- Calle Alcalá De Gran Vía a Cibeles 1969

Me han contado que quieres hacer de esto unos versos perfectos, que quieres escupir lo que te falta en el corazón y crear un refugio para el pasado, preservarlo entre cuentos, historias y fabulas. Que deseas retornar a mí, pero qué difícil es hacerlo cuando estos ojos ya han visto tantos cuerpos, cuando estos labios han recorrido muchos pliegos de carne, porque se han perdido entre caricias, abrazos y nuevos  desamores.

Cuando ya tu recuerdo es sólo eso -memorias de un hermoso y oscuro ayer- Quería rescatarte y traerte de vuelta del más allá, pero ya es muy tarde, el regreso ha quedado en la acera de enfrente, de la cual  no tengo ganas de transitarla, solo la veo y aunque la añore me resulta más fácil amar mi presente. Aunque lo intente o lo intentemos, nuestras almas han decidido abrir otras cortinas, abrir la ventana y respirar nuevos aires. 

Ahora  somos un cumulo de recuerdos, de una remembranza que se oxida con cada bocanada, con cada suspiro que nos dimos, con las ganas de aspirarte y cerrar nuestra última herida,  de traer de vuelta  las sonrisas con el café y que cada latido nos vuelva a enamorar. Por eso, cuando me nombres, no vengas volando porque los caminos ya se hicieron estrechos para ti,  para formar una huella de labios, una promesa de cuatro lunas, una posibilidad Silvia, porque solo fuiste eso - una posibilidad - De sábanas, crónicas, besos y sobre todo de la vida.

 -RGS

Epistolar nº 69

Chacao, 1983

Hora: 23:56

Cuando tus labios tienen corriente, cuando son esos que tanto me invitan a jugar con la luna, de los que quiero quemarme en las noches infinitas; porque vienen así despacito sin planear nuestra fortuna, queriendo matarnos a punta de orgasmos mientras se escucha la próxima copla, ya no es amor es lujuria de antaño. De cuando fueron cosquilleo en el estomago ahora solamente fuego, ardor entre tus largas y elegantes piernas, desean ser levantadas para bailar la danza universal, en donde la piel era débil y la oscuridad te alimentaba de tantos intentos por morderme. A partir de este momento el apetito crece, los cuerpos anhelan volverse polvo y repetir la faena en busca de la estrella de la mañana de carnes entrelazadas, a ver si nos encariñamos esta vez, sin sutileza o simplemente nos dejamos engañar por el destino caprichoso y de pensamientos imprevistos.

-RGS

Miradas antiguas

Hoy voy a hablar de ti, de tus miradas antiguas, de tus silencios que me abrigan, de tus momentos que me paralizan, de cuando todo se estremeció en el primer segundo que pusiste tus ojos sobre mí.

Ese viento que se fue y ahora regresan para no perdérmelo esta vez, el tiempo que pasó y yo llamándote desde la distancia porque ahora quieren que te conozca.

Desde este instante el baile cósmico lleva tu nombre: de viajes y posibilidades cuando necesitan que me acerque porque el magnetismo me atrae acortándose con insistencia.

Por eso hoy vengo a hablar de ti,  de tus abrazos que no quiero perdérmelos aunque sea solo por esta noche,  porque necesito que me rescates en el alba de esos sueños de casas lejanas. Donde todo nace y todo crece entre nosotros, algo mejor que un amor: una complicidad de almas y miradas antiguas.

-RGS

Uno de los últimos poemas de Cortazar

"Nunca sabré por qué tu lengua entró en mi boca
cuando nos despedimos en tu hotel
después de un amistoso recorrer la ciudad
y un ajuste preciso de distancias.

Creí por un momento que me dabas
una cita futura,
que abrías una tierra de nadie, un interregno
donde alcanzar tu minucioso musgo.

Circundada de amigas me besaste,
yo la excepción, el monstruo,
y tú la transgresora murmurante.

Vaya a saber a quién besabas,
de quién te despedías.
Fui el vicario feliz de un solo instante,
el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madreselva
bajo cielos australes.”

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